El orígen de los molinos de viento
El aprovechamiento de la energía del viento mediante molinos parece ser un
invento de origen centroasiático, en el Siyistán, región que se encuentra en
los confines entre Persia y Afganistán. Estos molinos tenían un dobre uso
como elevador de agua para riego y para moler el grano. Se conocían
indistintamente con los nombres de "rihá" y de "tahuna", de donde procede
la palabra castellana "tahona", es decir, molino de harina u horno de pan.
Los árabes trajeron a Al-Andalús la técnica del molino de viento.
Las fuentes clásicas hispano-musulmanas (siglos X-XII) indican que los
molinos de viento eran utilizados para cultivar las tierras allí donde no
había cursos de agua adecuados para norias y molinos hidráulicos.
El campo de Tarragona, entonces prolífico en molinos de viento, fue la puerta
de entrada para la Europa cristiana. En el siglo XII eran bien conocidos en
Castilla. Posteriormente hacen su aparición en Francia (XII), Inglaterra y Holanda (XIII).
Fuente: VERNET, Joan: "Lo que Europa debe al Islám de España". Ed.El Acantilado, 1999.