La Fuente de los Tres Caños

Cerca de la Balsa se encuentra la Fuente de los Tres caños y el viejo lavadero. Nadie sabría decir los años que la fuente lleva en ese paraje, ya que el manantial que la alimenta brota al pie de Los Cabezuelos, en el prado existente en la bifurcación de los caminos de la Atalaya y Torrelapaja, donde se halla, en forma de cisterna abovedada, lo que siempre se ha conocido como la "madre" de la fuente. Desde allí el agua va entubada por el camino que pasa a espaldas del lavadero hasta la fuente. Esta agua es la que vierten los dos caños que la gente denomina "de Dios" y "de la Virgen". Un tercer caño de bronce y en forma de cabeza de animal es llamado "del Diablo", y es independiente, de peor agua, pues tiene su manadero cañada arriba, en La Vega.

En principio se pensaba que era una fuente construida en el siglo XVIII, por su aire neoclásico. Hasta que los muchachos de la Patrulla de Misión Rescate dieron un buen día revolviendo papeles en el archivo del Ayuntamiento, con una vieja cuartilla escrita a mano y fechada en 1928 en la cual se decía que la fuente era romana y cuya inscripción era: "FONSAQUE.P.F.V.F.", que traducía como "Fuente de agua. Mandó hacer el procónsul Vitelio Fabio".

Una inspección del Sr. Argente, director del Museo Numantino de Soria, señaló en 1977 que esto era bien posible, aunque la fuente no se encuentra en su estado original, ya que parece haber sido reformada, quizás al hacerse el abrevadero. Quedan señales de ello en algunos bloques en la pared y esquina del lavadero, que parecen sacados de la fuente original.

A los pies de la fuente corre el famoso "Pilón", que sirvió durante infinidad de años como abrevadero para las caballerías, y a continuación otro llamado "el Estrecho" y usado por las mujeres para aclarar la ropa lavada en el lavadero.

El agua es muy cruda por contener mucho hierro y la acequia del desagüe se atascaba a menudo. Por eso las mujeres casi siempre preferían ir a lavar más lejos, a la "Fuente del Camino".

En el buen tiempo, la Fuente de los Tres Caños era lugar de encuentro de los enamorados. Así que a veces se contaban los viajes que ésta o aquella echaban a la fuente, no para abastecerse de agua sino para permitirse libertades que por entonces estaban prohibidas en casa. Hoy en día, los jóvenes organizan en ocasiones merendolas o recenas, aprovechando el Pilón para poner a refrescar cervezas...
¡¡¡ o al "lechuguino" de turno !!!!.